Viena, una ciudad imperial para comérsela
Cafés centenarios, los Beisl -tabernas tradicionales- y los Wiener Würstelstand -los puestos de salchichas callejeras- te harán vivir una ciudad que irradia cultura, arquitectura, tradición y modernidad.
Viena, la capital de Austria, se encuentra situada junto al río Danubio. Su legado artístico e intelectual se formó gracias a Mozart, Beethoven y Sigmund Freud. Te proponemos una visita por los imprescindibles de la ciudad, que te permita saborear sus cafés centenarios -patrimonio cultural de la Unesco-, disfrutar de su gastronomía, descubrir las tabernas más tradicionales –Beisl– y degustar Wiener Würstelstand, sus famosos puestos callejeros. Porque Viena es una ciudad para comérsela.
La ciudad cuenta con 23 distritos y está organizada radialmente en torno al casco antiguo, con unos 2 kilómetros de diámetro, en forma de anillo, por eso es conocida con el nombre de RING. En el centro, el Ring y los barrios interiores albergan los principales museos de la ciudad. Los distritos seis y siete son los más jóvenes, con tiendas vintage, cafés modernos y un ambiente muy cool & hípster.
RECOMENDACIONES
Nuestros cafés recomendados
Café Sacher
Creado en 1876, es un lugar de peregrinaje obligatorio para degustar un trozo de la tarta más famosa del mundo. Su atmosfera te transportará a principios de siglo, a una Viena Imperial.
Café Frauenhuber
Es uno de los cafés más antiguos y tradicionales de Viena, es difícil encontrar un sitio más típico. Mozart y Beethoven tocaron aquí.
Café Hawelka
Este café de artistas es una institución vienesa. Los olfatos más agudos reconocen el Hawelka por su olor, sobre todo a partir de las 20:00, que es cuando se sirven los Buchteln (unos bollitos de levadura rellenos de mermelada) recién hechos. La esencia de Josefine y Leopold Hawelka, que fundaron el café en 1936, sigue presente.
Viena es la única ciudad del mundo que da nombre a un estilo de comida autónomo, “la Cocina Vienesa”, con platos tradicionales que van desde el escalope a la vienesa hasta el gulasch.
Los mesones y restaurantes vieneses son lugares para el encuentro. Si hay algo que haga de Viena un lugar tan especial, desde luego es su cocina.
El Mayer am Pfarrplatz es uno de los imprescindibles. Buen vino, en un espacio 100 % vienés, donde degustar Wiener Schnitzel, el mejor escalope de la ciudad, en un ambiente familiar que te transportará la Viena más tradicional. La comida es EXQUISITA.
La red de transporte público de Viena está muy desarrollada. Con metro, tranvía y autobús podrás moverte con agilidad.
La Vienna City Card te permite recorrer Viena con libertad durante 24, 48 o 72 horas usando el transporte público, y además incluye más de 200 interesantes descuentos para visitar museos o monumentos .
También te recomendamos el autobús turístico Hop-On Hop-Off de Big Bus o Vienna Sightseeing Tours del que podrás subir y bajar en las paradas habilitadas.
La ciudad es conocida por la música, los museos y sus palacios imperiales, como el Schönbrunn, la residencia de verano de los Habsburgo; el Belvedere, residencia de verano de Eugenio de Saboya, Hofburg, con su colosal laberinto de 240.000m2, con 18 alas de edificios, 19 patios 2.500 habitaciones, jardines y museos, que fue la residencia de los Habsburgo desde 1918 y actualmente aloja a la Presidencia de la República; la Stenphanplatz situada en el centro de Viena y que alberga desde 1137 a la catedral de Sant Esteban, sin olvidar la archiconocida Opera Nacional de Viena.
Hablando de museos, no podemos dejar de visitar el distrito Museumsquartier, los edificios históricos y contemporáneos exhiben obras de Egon Schiele, Gustav Klimt y otros artistas. Son antiguos establos que en 1996 se reconvirtieron transformando el barrio en uno de los de mayor proyección de la ciudad con museos como Albertina, que posee una extensa colección de dibujos y un millón de gravados que van desde le gótico hasta la actualidad.
Realizar una ruta de senderismo y visitar los viñedos en Kahlenberg
Te proponemos una visita a los Wiener-Wald -los bosques de Viena- que son el cinturón verde que rodean a la ciudad. Disfruta de una buena caminata para ver los viñedos sobre la ciudad (situados en el distrito 19). Podrás subir con el bus 38ª, contemplar unas impresionantes vistas de Viena y finalizar con un almuerzo en Mayer am Pfarrplatz & Pfarrwirt, nuestro restaurante favorito (Beethoven compuso en él su 9º Sinfonía) para degustar la cocina tradicional vienesa.
Parque Zoológico de Schönbrunn
Con sus 250 años de antigüedad, el Parque Zoológico de Schönbrunn es el más antiguo del mundo. Aquí encontrarás más de 700 tipos de animales.
El Prater
Desde la Noria Gigante que preside su entrada al parque hasta la Schweizerhaus, el muy vienés parque de atracciones del Prater abarca una superficie de 300 000 m² con atracciones de feria tanto históricas como modernas, donde los más pequeños disfrutarán en el tren Zwergerlbahn y los más atrevidos podrán dar vueltas en el Praterturm a 95 metros de altura y 60 kilómetros por hora.
El Prater culinario
En el Prater le esperan más de 50 posibilidades gastronómicas:
La Schweizerhaus con su enorme jardín es legendaria en el Prater. Aquí los conocedores comen el legendario codillo de cerdo (Stelze) o fritura de patatas ralladas (Kartoffelpuffer) mientras beben una cerveza.
El Luftburg -Cocina en el Prater– es una jardín verde y acogedor con una amplia terraza. El local es bien conocido por sus especialidades a la brasa, desde codillos de cerdo hasta las costillas.
Los cafés vieneses son conocidos en todo el mundo. Su época de esplendor tuvo lugar a finales del siglo XIX. Los Cafés de Viena son hoy patrimonio cultural de la UNESCO, lugares que destacan por su singular ambiente y sus palcos, sillas Thonet, mesas de mármol. Fueron frecuentados por Sigmund Freud Gustav Klimt, Oskar Kokoschka y Egon Schiele, entre otros.
El famoso Café Landtmann, ubicado en la Ringstrasse de Viena, fue inaugurado en 1873, el año de la Exposición Universal, con lo que este año celebra su 150 aniversario. El Café Landtmann es hoy en día, junto al Café Schwarzenberg, uno de los pocos ejemplares que todavía existe de los legendarios 27 cafés que llegó a haber un día en la Ringstrasse.
Los Beisl son las típicas tabernas vienesas, de arraigada tradición, cómodas y sencillas. El término «beisl» procede de la palabra «bajiss» (casa). En la cocina reina la tradición: la carta está compuesta por Fritattensuppe (sopa con trozos de crêpe), Grießnockerlsuppe (sopa de albóndigas de harina de maíz), escalope empanado y asaduras, así como por deliciosos postres como los Palatschinken (crêpes) y los Kaiserschmarren (tortillas dulces).
Destacamos El Steman, en la Otto-Bauer-Gasse (distrito 6) con más de 100 años, o El Rebhuhn del distrito 9, a pocos pasos del Museo Sigmund Freud, que es otro local con una larga historia. En plena Radetzkyplatz, en el distrito 3 vienés, se encuentra el Gasthaus Wild, una taberna que brilla con el esplendor de antaño. También el mesón Zum Friedensrichter, donde los empanados son la especialidad de la casa; el escalope es lo más recomendable.
El Ubl, en el distrito 4, está repleto de especialidades de la comida vienesa. En el menú se ofrece escalope a la vienesa, hígado a la parrilla, jarrete de vaca y morcilla. El local es uno de los más auténticos de su estilo. El Gasthaus Wolf no se encuentra muy lejos. Es una taberna de cuento, con excelente comida vienesa y un bonito bar en la parte delantera.
Los puestos de salchichas, presentes en la ciudad desde 1960 – actualmente hay más de 275 puestos- son en su mayoría pequeños quioscos en la acera, que ofrecen no solo salchichas de Frankfurt (salchichas de Viena), también muchas sorpresas culinarias.
El legendario puesto de salchichas en Hoher Markt, debe su factor de culto al horario de apertura hasta la madrugada.
Los puestos de salchichas Bitzinger en Albertinaplatz son considerados de los mejores de Viena.
El puesto de salchichas “más picante” de la ciudad se llama Zum Scharfen Rene y se puede cenar como un emperador en Kaiserzeit. Además de la tradicional gama de salchichas, incluida la Blunzn (morcilla), que ha ganado varios premios, también hay delicias locales como la sopa goulash o la vieja olla de sopa vienesa.
Alles Wurscht es cualquier cosa menos un puesto de salchichas normal. La calidad y preparación de las salchichas son insuperables. También son un éxito porque el operador del puesto de salchichas es un chef premiado.
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